Have an account?
Mostrando entradas con la etiqueta critica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta critica. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de abril de 2009

Jardines de Papel en Rincones Oscuros

“La flor que florece en medio de la adversidad, es la más hermosa y extraña de todas”.

Hace algún tiempo que no leo, como es debido, un buen libro de papel y tinta.

El ajetreado día a día me hace optar por la opción más cómoda: los audiolibros y los podcasts.
Y debo decir que a pesar de ser una auto-proclamada bibliófila que ama los libros casi tanto como la vida misma, es su contenido lo que me importa, sea cual sea el medio por el que me llegue.

Siempre he preferido los días lluviosos a los soleados, principalmente por esa atmosfera fresca que me incita a acurrucarme junto a una ventana con una taza de té caliente y un buen libro. Alguna fantasía que me hechice desde la primera frase y que no pueda cerrar hasta que lea 'FIN'.

Pero como decía, últimamente, el vaivén de los últimos meses de clases me dejan muy cansada como para poder disfrutar de un libro en formato clásico como me ocurre cada vez que levanto mi copia de
El Gran Gatsby de Fitzgerald, sin duda es un libro fascinante, pero no logro reunir la concentración suficiente para dedicarle.

Aun así, soy una bibliófila, y mi reproductor de música esta encendido a todas horas, distintos narradores contándome distintas historias. Mientras desayuno, mientras veo pasar la Plaza Colón sentada en el autobús, mientras observo una multitud multicolor y bulliciosa de pasajeros en un vagón de metro, mientras debería de estar escuchando atentamente a mi profesor de Diseño.

Con las vacaciones de pascua (que se van tan rápido como llegan, emulando un día caluroso en inverno), un libro ha logrado captar mi atención.

En 1979, Virginia Andrews, mejor conocida como V.C. Andrews
, publica la primera de una serie de novelas que crearon una gran controversia y escándalo al tratar temas como los matrimonios entre parientes cercanos y más aún, relaciones sexuales entre hermanos adolescentes. El Instituto de Richmond (Rhode Island, EEUU) por ejemplo, lo prohibió por contener "pasajes ofensivos que tratan el incesto y relaciones sexuales", y en 1994, fue removido de todas la bibliotecas escolares del Condado de Oconee (Georgia, EEUU) debido a "la vulgaridad del material", todo esto según la Guía de Libros Vetados de la Asociación Americana de Bibliotecas.

Pero por supuesto, todo esta conmoción solo popularizó esta serie de libros en la que, tras la muerte de su padre, cuatro niños y su medre se van a vivir a la mansión de los abuelos con promesas de felicidad eterna y riquezas sinfín.

Pero no es un final feliz lo que la hace tan cautivadora a esta novela, sino un inicio confuso y un desarrollo muy retorcido, donde nacen flores en los rincones más oscuros y todos los adultos parecen llevar mascaras de mentiras a juego con sus bonitos trajes sobre sus caras de porcelana, como perfectas muñecas de Dresde.

Escondidos y encarcelados por su abuela y su madre en un pequeño cuarto, su único santuario es un polvoriento, increíblemente grande y aterrador ático.

El primer libro se titula Flores en el Ático
, y en mi opinión, no solo hace referencia al jardín de flores de papel que crean los niños en el ático de la mansión al no poder salir de él, sino también, a esas flores que florecen a pesar de la falta de luz y calor, en medio de las sombras, y que el tiempo las descolora un poco, pero no logra deshojarlas, como ocurre con Cathy, Chris, Carrie y Cory.

Mientras escribo esto, apenas voy por la mitad del libro, pero es tan magnético, que decidí dejarlo por algunos minutos mientras comparto esto con ustedes. Pero me llama seductoramente y es aquí donde termino esta entrada. Si queréis saber lo que les ocurre a los niños, consigan el libro, leeanlo y cuéntenme que tal les pareció.

Hasta el siguiente libro!






Fotografía Froot Smoothie en Flickr.com

lunes, 23 de marzo de 2009

Carpe Diem, Vive La Vida

"La vida seria indudablemente más feliz si solo pudiesemos nacer a los 80 y acercarnos gradualmente a los 18".
- Mark Twain.


En 1921, Francis Scott Fitzgerald,
inspirado en esta curiosa cita de Mark Twain, decidió escribir un cuento corto sobre un personaje al que le ocurre esto mismo y del sentido más literal, El Curioso Caso de Benjamin Button.
Benjamin Button nace a los 70 años y poco a poco va 'joveneciendo' hasta ser un bebé.
En un pueblo donde lo más emosionante que te pudiese pasar es ganar un concurso del 'jardín mejor cuidado', el nacimiento de este ser especial es sin duda algo que este pueblito jamás olvidará.

No solo me he leído el cuento, sino que tambien ví la adaptación cinematográfica del director David Fincher, y aunque son bastante diferentes, cada uno cautiva a su audiencia.

Todos tenemos momentos en nuestras vidas en que deseamos ser mayores o menores de lo que realmente somos. Cuando somos jovenes, queremos crecer rápido y poder ir a discotecas y conducir y ser independientes; cuando somos mayores, queremos que mamá nos lea un cuento por la noche o a salir a jugar pelota con papá o no tener más preocupaciones que hacer los deberes y salir con los amigos.
Es naturaleza del ser humano siempre querer lo opuesto a lo que se tiene.

Benjamin vive esto, pero nos muestra como no todo es utópico.
¿De que sirve parecer mayor durante su infancia si ningún niño jugará con él?
¿De que le sirve aparentar juventud en su vejez si nadie lo toma en serio?

Somos pequeños en nuestra infancia y crecemos a medida que lo necesitamos y cuando lo necesitamos, aunque probablemente no nos demos cuenta de esto hasta que estamos cerca del fin.

El secreto a la felicidad no es gran cosa, es simplemente disfrutar lo que estas viviendo en este momento.

.Hasta un nuevo libro!





sábado, 21 de marzo de 2009

Un día más

Nunca he tenido problemas para escoger un libro y empezar a leerlo. No tengo un género preferido, solo basta que me llame la atención y consigo un nuevo maravilloso mundo en él... y algunas veces, algo que no irá en mi lista de favoritos, pero la mayoría de las veces consigo algo que vale la pena.

Pero entre tantos libros, de vez en cuando, sin esperarlo y sin aviso, consigo uno que me hace parar todo lo que esté haciendo y leerlo hasta acabarlo. Me río con él, lloro con él y al final del día, leo la última palabra de la última página, lo cierro, lo sostengo contra mi pecho y sonrío.
Sonrío porque estoy agradecida de haber conseguido un pequeño tesoro que quedará grabado en mi mente el resto de mis días, un tesoro que me ha enseñado algo que necesitaba conocer, aunque antes no estaba consciente de ello.

Un Día Más, de Mitch Albom, es uno de estos tesoros.

"Si tuvieses la oportunidad, solo una oportunidad, de volver y arreglar lo que arruinaste mientras estabas vivo, la tomarías? Y si lo hicieses, serías lo suficientemente fuerte para soportarlo?".

Es una historia que me enseñó muchas cosas.

Me enseñó que por más que lea miles de libros de fantasía en donde los personajes, a pesar de sus dificultades, terminan eternamente felices, somos humanos de carne y hueso y es el ciclo de la vida deteriorarnos poco a poco y morir para darle un lugar a una nueva vida por vivir.

Como dice esa frase en latín que alguna vez escuché Memento Mori - Recuerda que morirás.

Pero no todo es tan sombrío. Tambien me enseño que he de apreciar todas las pequeñas cosas que me tira la vida de vez en cuando, todas las sonrisas, todos los abrazos, todos los disfraces caseros y las tartas de manzana, porque algun día, cuando mamá y papá ya no estén, y seas tú el que cuida de una familia, en esos escasos momentos de quietud no vas a recordar las peleas o los desacuerdos o las veces que les llevaste la contraria, vas a recordar esos abrazos y esas tartas de manzanas y mientras más hayas disfrutado en su momento, el sentimiento será de nostalgia, no de soledad.

Aprendí que hemos de ser felizmente agradecidos y aprovechar lo que tenemos, y no pasar nuestro tiempo buscando o quejándonos por lo que nos hace falta, porque la mayoría de las veces, lo que realmente necesitamos, nos llega solito, sin que emprendamos una gran expedición. El resto de las cosas son superfluas.

Tambien aprendí la importancia de las segundas oportunidades, y aunque todavía no las tome todas, intento no desperdiciarlas, porque si una se te es dada, es porque la necesitas, no por un simple capricho de la vida.

En el libro, Mitch nos cuenta como cambió su vida cuando en su infancia, su padre le dijo estas palabras: "Puedes ser un niño de mamá o un niño de papá, pero no puedes ser ambas cosas".

Mitch escogió ser un niño de papá y le tomó una vida entera de malas decisiones y un cercano encuentro con la muerte para darse cuenta de que su padre estaba equivocado, si puedes ser ambas cosas, es más, debes de serlo si te es posible.

Al perder la consciencia tras un fatal accidente automovilístico, Mitch despierta en la casa de su infancia y al parecer nada ha cambiado, incluyendo a su madre, que a pesar de haber muerto hace unos meses, se encuentra ante el, radiante y lista para guiarlo en un viaje por los corredores de su vida, esta vez, con comentarios y opiniones sobre cómo debían de haber sido las cosas.
Todo esto en un solo día, un día más.

¿No te dan ganas de abrir este libro?




miércoles, 18 de marzo de 2009

In English, Please!


La literatura de fantasía siempre me ha hecho ilusión.

Poder ser una soñadora princesa que se enfrenta por primera vez a la vida o un caballero obstinado y orgulloso que aprende a valorar lo que alguna vez tuvo y ahora perdió.

Pero también disfruto de los clásicos de la lengua inglesa, porque ya sea que me transporte a la concurrida ciudad de Bath, Inglaterra, de 1800 o al río Mississippi de América de 1890, siempre encontraré una aventura que me haga reír, soñar, llorar o voltear los ojos.

Hace poco me hallaba encasillada con los libros de la Señorita Austen, y mientras los críticos de la historia han alabado sin descansar a Orgullo y Prejuicio y Sentido y Sensibilidad, la sola idea de comenzar a leerme La Abadía de Northanger me trajo una sonrisa gigante a la cara.
Ni siquiera sabía de que trataba la novela más corta de la audaz escritora, pero cuando acabé de leerla, deseé que nunca hubiese terminado.

De ahí pasé a Mark Twain, el niño de Missouri que nació dos semanas después de la rozadura más cercana en la historia del Cometa Haley a la tierra para convertirse en el padre de la literatura americana, con su cuento corto El Hombre que corrompió Hadleyburg, en donde, con la ayuda de un astuto hombre vengativo, la aparente fachada de honestidad de un pueblo entero se rompe para mostrar la grotesca y vulgar envidia y codicia que yacen bajo su superficie.

También me hice muy buena amiga de Holden Caulfield, el joven ligeramente descarrilado y solitario en El Guardian Entre el Centeno de J.D. Salinger y solo diré una cosa con respecto a el: Me mata.

En este fin de semana largo, tengo una cita con las antologías poéticas del enigmático Yeats y el desolado Eliot.

Hasta la próxima, querido lector.